El Dr. Raúl Villacís, cirujano general, cierra un capítulo trascendental en su vida profesional tras más de 40 años de servicio en el hospital que consideró su segundo hogar. La calle de honor, formada por decenas de médicos, enfermeras, estudiantes y pacientes, es testimonio del respeto y gratitud hacia quien ha dedicado su carrera a la salud pública.
Villacís ha sido mucho más que un destacado cirujano. Su trayectoria lo llevó a ocupar la dirección general del hospital durante dos años, etapa en la que su liderazgo fue reconocido por su independencia y eficiencia en la gestión. Sin embargo, su mayor orgullo radica en la docencia. Por décadas, ha formado a generaciones de cirujanos que hoy ejercen con la disciplina, excelencia y empatía que él mismo inculcó.
“Los pacientes son el motor de cada día”, expresa Villacís con emoción. “A cambio de nada, uno solo quiere verlos recuperados, funcionales, haciendo su vida con normalidad”. Aunque su etapa en el hospital culmina, su vocación sigue intacta. Continuará con su práctica privada y su rol como docente universitario, impulsando su sueño de ver convertido al hospital en una institución universitaria de referencia, con mayor capacidad y acceso para todos.
El legado del Dr. Villacís permanecerá en cada pasillo del hospital, en los cirujanos que formó y en cada vida que salvó. Su entrega y pasión por la medicina dejan una huella imborrable en la historia de la salud pública en Ecuador.